Síndrome de Boreout al acecho

¿Aburrido y desinteresado por el trabajo? El síndrome de Boreout al acecho


Si cada día al despertar notamos que estamos aburridos y desinteresados por nuestro trabajo, que nada nos motiva y nos ilusiona del mismo, que todo es por una rutina y que eso nos hace sentir tremendamente apáticos puede que estemos desarrollando el síndrome de Boreout. Aprendamos un poco más sobre el mismo.

Primero de todo decir que no debemos caer en el alarmismo y confundir lo que son meros, simples y normales estados emocionales diversos por los que la persona pasa a lo largo de la vida, meses, semanas e incluso en algunas personas días, que realmente estar siendo víctimas y empezando a sufrir en el síndrome de Boreout. Pues una cosa es tener “días malos”, días (o épocas incluso) en las que nuestro empleo nos genera desinterés, que eso nos sucede a todos, y otra cosa es vivir permanentemente, vivir en periodos largos, profundos y sostenidos con esa situación.

En segundo lugar, debe destacarse también la diferencia entre este síndrome, entre el síndrome de Boreout, y quizá el más conocido de Burnout. Pues mientras el primero, el que aquí nos concierne comporta este aburrimiento y desinterés general hacia nuestro puesto de trabajo mencionado lo que nos lleva a un bajo estado emocional y a no ofrecer el máximo rendimiento, en el segundo el síndrome se asocia a personas completamente “quemadas”, hartas, fatigadas emocionalmente de su empleo.

Superar el Boreout

Por supuesto para empezar a superar el síndrome de Boreout que nos afecta en el empleo debemos ser conscientes de que estamos atravesando por un  periodo en el que tenemos ese síndrome y decir también que ante tal sospecha nada ni nadie nos debe hacer sentir mal, este es un síndrome como cualquier otro, y es más, en la actualidad en un mundo cambiante y competitivo como el actual no es nada extraño, al contrario es extremadamente común que muchas personas se vean aquejadas de sensación de desinterés y aburrimiento en sus empleos.

Una vez detectado el mismo nuestra función es superarlo, y ¿cómo hacerlo? Pues básicamente en base a tres premisas: no esconderlo, buscar nuevos alicientes y cargarnos de alicientes externos.

Las tres fases

  1. En primer lugar, la necesidad de no esconderlo, al contrario, de vivir y convivir cada día con él, sin intentar luchar contra el mismo, simplemente intentándolo superar día a día. Nada más.
  2. En segundo lugar, intentar recordar aquello que nos ilusionaba del trabajo, aquello que nos motivaba y que nos hacia despertar rápidamente para ir a trabajar, aquello que nos iluminaba los ojos y nos llenaba de emoción de nuestro empleo. Quizá haciendo pequeños cambios, intentando recobrar algo que quedo atrás logremos recuperar ese interés.
  3. Y en tercer lugar, la búsqueda de otros alicientes más allá del trabajo. Si llenamos nuestra vida personal, si realizamos actividades que nos completan interiormente y llevamos una vida personal placentera, puede que logremos mantener nuestro estado de ánimo profesional.

Y obviamente si nada de ello funciona, vamos a peor y no conseguimos revertirlo quizá lo único que necesitamos es un “cambio de aires”, quizá en el cambiar de empleo está nuestra solución, ¿por qué no? Nunca es tarde para empezar de nuevo.