Resiliencia: Mantener el autocontrol durante el paro

 


A veces, tras haber estado en el paro durante largo tiempo es común que se experimente estrés, frustración y hasta enfado. Quizás en varias ocasiones, hayas descargado tu mal genio en quienes que no son responsables de tu problema, por lo general familiares o amigos. Mantener el autocontrol durante el paro es una necesidad frecuente entre los desempleados. Afortunadamente, podemos elegir cómo enfrentar situaciones adversas apelando a nuestra capacidad de resiliencia y no permitiendo que las preocupaciones se extiendan sobre otras áreas de nuestra vida.

La capacidad de dominar nuestras emociones, es la que nos permite manejarnos flexible y convenientemente en escenarios cambiantes, ganando experiencia tas sortear obstáculos. Un escaso autocontrol suele implicar actuar sin premeditación, pobre regulación al expresar las emociones, no prever consecuencias, una visión distorsionada acerca del control personal, perjuicio de la empatía y del buen relacionamiento con los demás. Veamos algunas pautas para controlarnos mejor:

Humor y razonamiento durante el paro

Humor y razonamiento durante el paro

  1. Responsabilizarse por el propio comportamiento. A veces cuando no se culpa a otros por el pobre autocontrol, mediante afirmaciones como “si él hubiera atendido a lo que le había dicho antes no me hubiera enfadado”, se suele culpar a una suerte de entidad ajena a la propia voluntad, “soy tranquilo y amable, pero cuando pienso cuánto tiempo más voy a estar en el paro me desespero y ya no soy yo”. Hay a quienes que casi cualquier cosa les desestabiliza, especialmente si creen que los demás no los escuchan o discrepan con lo que dicen. Saben que lo que hacen está mal y buscan razones para justificar su comportamiento y protegerse de las consecuencias negativas que generan en los otros. Requiere valor reconocer que realizamos acciones contrarias a cómo queremos ser, pero es un paso necesario para cambiar.
  2. Ponerse en el lugar de los demás. Empezando por preguntarte si te gustaría que te hablaran de mal modo. ¿Y realmente esta persona está intentando agredirte? Si bien los otros pueden hacer cosas que nos enfaden, está en nosotros elegir cómo expresar lo que nos provocan. Si tu interlocutor quisiera molestarte, la manera más sensata de responder sería mantenerte sereno y argumentar.
  3. Detenerse y pensar antes de actuar. En algunas ocasiones sí conviene actual impulsivamente, como cuando nos apartamos rápido del camino de un coche que no habíamos visto venir. Sin embargo, generalmente tiene consecuencias negativas. Es común que la gente evidencie un mayor autocontrol en presencia de terceros con los que no tiene confianza. Aquí es posible observar cómo una parte de la persona se detiene y prevé las consecuencias de descargar emociones negativas en los otros. De modo que podemos controlarnos si nos lo proponemos. Una buena técnica es respirar hondo, y concentrándote en tu respiración contar hasta 5 o 10 antes de hablar.
  4. Conservar una coherencia adaptable. El autocontrol relacionado con la resiliencia, es coherente en distintas situaciones. Si por ejemplo, notas que te controlas más cuando hay terceros, ahí existe una incoherencia que es más usual aún en personas cuyas reacciones dependen de cómo se sientan en el momento. Ser coherentes no es ser rígidos, sino mantener un ánimo equilibrado. Existen varias opciones para reaccionar según las circunstancias puedes por ejemplo, comunicarle a tu interlocutor que le atenderás después, si le tienes confianza puede ser beneficioso para ambos que le cuentes cómo te sientes, así habilitarás una comprensión que fortalece el vínculo, además de que quizás diga algo que te haga sentir mejor o incluso te dé una nueva idea.

Cuantas más opciones tengamos para manejar las situaciones, más probabilidades tendremos de mantener el autocontrol durante el paro.

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