Resiliencia: Cómo salir fortalecidos del paro en familia

 


Anteriormente hemos visto la importancia del optimismo y la resiliencia para capitalizar las diferentes situaciones y salir fortalecidos del paro. Hoy veremos un ejemplo de ello y de cómo la familia, que significa el entorno más cercano del desempleado, puede apoyarlo mientras construyen juntos y se benefician de una interacción positiva.

En familia

Familia y desempleo

Juan siempre mantuvo un muy buen vínculo con sus hermanos Pedro y Felipe. Los tres gozaban de un estilo de vida estable que les permitía vivir cómodamente con las familias que habían generado. Al quedar Juan en el paro durante la crisis, si bien la situación laboral de sus hermanos no cambió, decidieron reorganizarse y poner en práctica un nuevo soporte familiar que beneficiara al grupo. Mientras Pedro y Felipe apoyan financieramente a todos, Juan retribuye con trabajo no remunerado pero necesario, encargándose de tareas como llevar y traer a los hijos de todos del colegio, hacer reparaciones y otros quehaceres del hogar, al tiempo que continúa buscando trabajo todos los días y se especializa en su área, así como en técnicas para mejorar su proceso de búsqueda y desempeñase mejor en las entrevistas. Los tres han recortado sus gastos de acuerdo a sus actuales módicos ingresos y a su estilo de vida más sencillo, en el que se prestan o intercambian objetos que el otro ya no necesita, utilizan el trasporte público, entre otras cosas.
Esta nueva organización, además de brindarles la tranquilidad de saber que todos disponen de lo que necesitan y la satisfacción de ver que han sido capaces de trazar una estrategia exitosa, les ha permitido contemplar desde otro lugar su administración previa, teniendo planes para aprovechar mejor sus ganancias cuando las circunstancias mejoren, al tiempo que los lazos se han fortalecido tanto entre los tres grupos familiares como a la interna de cada uno. Cada integrante desde su lugar, ha asumido implícitamente el compromiso de dar lo mejor de sí y colaborar de forma creativa por ejemplo, al observar las actitudes de sus padres y tíos, los niños ya no insisten en que les compren cosas superfluas, accediendo así a otra valoración de lo que tienen y de las cosas en general.

Durante la crisis económica, concentrarnos en las cosas que nos frustran y reprocharnos todo el tiempo, lo único que hace es perjudicar nuestra creatividad y capacidad de analizar las situaciones, mientras segregamos adrenalina y cortisol, todo lo cual baja las defensas perjudicando el Sistema Inmune. De ahí, que la resiliencia durante el paro implique no desesperar, en primer lugar tranquilizándonos y luego comprendiendo que somos capaces de reorganizar las fichas que tenemos y moverlas convenientemente según los cambios en el “juego”.

La anterior historia de ficción basada en otras muy reales, ejemplifica cómo cuando se construye con la familia un sistema seguro la resiliencia se hace más fácil, ya que se crea un clima de confianza contagiosa donde se sale de la frustración otorgándole a la situación actual un sentido diferente. A su vez, este sentido nuevo donde se valora la capacidad de respuesta constructiva que fortalece la motivación y el optimismo, repercute directamente en los sentimientos que se experimentan, creándose así un circuito que se retroalimenta y permite a sus miembros salir fortalecidos del paro.

 

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