¿Por qué no me llaman?: Excelente Presentación

¿Qué Significa “Excelente Presentación”?


Es común ver que uno de los requisitos que frecuentemente se incluyen en los listados de características deseables de candidatos para puestos laborales sea una “excelente presentación”.
 

 Pero, ¿qué significa tener una excelente presentación?

Puede resultar descorazonador para la persona de atractivo promedio creer que “excelente presentación” hace referencia a la apariencia física, como al hecho de tener un rostro de facciones perfectas y un cuerpo atractivo y deseable… sin embargo, no es a eso a lo que se refiere (al menos no siempre, porque si se solicita trabajo en el mundo del modelaje seguramente a eso será precisamente lo que se espere de uno). Después de todo, muchas empresas se expondrían a demandas laborales si realizaran sus contrataciones basadas en la apariencia física de los candidatos, y no en sus habilidades o en su capacidad laboral.

¿Por qué no me llaman?: Excelente Presentación

¿Por qué no me llaman?: Excelente Presentación

Tampoco se refiere a la calidad o a la marca de la ropa con la que uno se presenta a una entrevista de trabajo, aunque la seriedad del atuendo con el que se solicita un empleo sí habla mucho acerca de la actitud que el candidato tiene acerca del puesto que está solicitando.

Entonces, ¿qué es una excelente presentación? Probablemente un poco de lo anterior mezclado con un impecable lenguaje corporal. No cabe duda de que no importa qué ropa o qué apariencia tenga una persona, si es capaz de presentarse con confianza y seguridad.

Para ejemplo, un caso: Ramón Gómez comenzó a sentirse sumamente inadecuado después de ir a varias entrevistas de trabajo y no ser contratado. A pesar de tener un grado de maestría y de haber sido diplomado en varias áreas de especialización que le otorgaban un valor agregado para muchas de las empresas a donde había ido a solicitar empleo, seguía sin ser contratado.

Estaba convencido de que era porque su presentación no era tan buena como la que pretendían encontrar para los empleos, pero ¿por qué necesitaría un maestro en química ser atractivo para trabajar en el laboratorio todo el día?

Después de varios intentos fallidos, Ramón se atrevió a preguntarle a uno de los entrevistadores para salir de la duda a través de la carta de seguimiento, ¿era acaso su apariencia física, o la manera en la que iba vestido a las entrevistas lo que le impedía conseguir los trabajos?

El entrevistador le hizo el favor de darle una especie de consultoría para que tuviera mejores posibilidades en sus siguientes entrevistas: no eran sus credenciales ni su capacitación las que le impedían conseguir el trabajo, sino su actitud, la cual se evidenciaba por su lenguaje corporal.

El entrevistador le dijo que era un tanto incómodo intentar tener una conversación con él porque a Ramón le costaba trabajo mantener el contacto visual con su interlocutor y utilizar un volumen adecuado de voz… se ponía tan nervioso que no se podía darle seguimiento a su tren de ideas porque, además de que no se daba a escuchar, no era posible adivinar qué era lo que quería comunicar a falta de gestos. En un laboratorio es de suma importancia tener una comunicación muy cercana para evitar errores, y al entrevistador no le daba confianza que Ramón diera la impresión de ser tan tímido y reservado, pues eso podría interferir con su trabajo.

Ramón, efectivamente no había dado el ancho en cuanto a la “excelente presentación” que solicitaba la empresa, pero entendió por fin que eso no tenía que ver nada con su apariencia o con su estilo de vestir, sino con la manera en la que él se presentaba como un profesional ante los empleadores potenciales.

Todo el que se encuentre actualmente en el proceso de búsqueda de trabajo podría encontrar que una reflexión acerca de cómo se presenta en las entrevistas, puede resultar útil, tal vez el factor por el cual aún no ha encontrado un trabajo es algo que podría ser fácilmente corregido con un poco de trabajo.

 

“Imagen por cortesía de pakorn/ freedigitalphotos.net”