Observa, piensa y se la diferencia irremplazable


por Walter Santaliz  en Yasta.pr

La receta para hacer jamones no había cambiado. Todas las personas que se dedicaban a hacer este platillo cortaban las dos orillas, lo sazonaban, lo colocaban en el horno y listo, ya estaba el jamón. Por años cada vez que una persona horneaba el jamón cortaba las dos puntas, pero no sabían porque había que cortar las puntas al jamón. Después de unos años de investigar encontraron la respuesta.Esta fue sencilla: se cortaban las puntas porque en esa época los hornos eran pequeños y el jamón no cabía. Esa forma de hornear el jamón generó una costumbre en las personas y ya lo hacían en automático aunque los hornos iban aumentando de tamaño a medida que pasaban los años.Así es en la mayoría de los negocios y organizaciones. Las personas hacen las cosas de alguna manera porque están acostumbrados, pero esto no quiere decir que sea el mejor método para hacerlo.

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Hoy en día las organizaciones cuando tienen un problema, miran hacia fuera para buscar cómo mejorar su rentabilidad.

Esto lo hacen a través de estrategias de negocio, telemercadeo, estudios de mercado, publicidad, relaciones públicas, pero en muchas ocasiones esta no es la solución. Hay un factor que está dentro de las mismas organizaciones que produce el verdadero resultado. Este es la cultura organizacional. Entonces antes de invertir en las estrategias externas, debemos poner atención en la cultura organizacional, y de esa manera desatar el potencial de la empresa.

Con estrategias internas son millones de dólares que se pueden ahorrar. Mover un mercado no es lo mismo que mejorar el servicio de la gente. Hay que buscar que cada uno de los procesos que llevan a cabo los clientes internos sea más eficientes, efectivos y robustos.

En Franklin Covey hemos desarrollado procesos que permiten mejorar la cultura interna de la organización, de forma tal que mejore el servicio tanto interno como a los clientes, se reduzcan los gastos, aumenten los ingresos y por ende la rentabilidad organizacional.

No creemos en dar talleres, motivaciones temporales y en dar capacitaciones esporádicas. Creemos en la transformación de las organizaciones. En la capacidad que tiene una persona para cambiar su conducta, los procesos, que los costos bajen, que aumenten las ventas; todo esto a través del mejoramiento del individuo.

Hay tres factores principales para la transformación y pocas organizaciones lo han podido desarrollar:

  1. La forma en cómo las personas ven las cosas, las costumbres e ideas que tienen de cómo hacer un trabajo. Hay que trabajar con sus paradigmas y percepciones hasta que logren ver una forma diferente y mejor de hacer algo. Hasta que esto no ocurra, no cambiarán su conducta.
  2. Una vez que se ve diferente, entonces lo haces diferente. No harás algo distinto hasta que no veas que se puede hacer diferente. ¡Que no hay que cortarle las puntas al jamón!
  3. Y que la persona participe en el desarrollo de los nuevos procesos hasta que logren encontrar la mejor forma de hacerlo. Los verdaderos expertos son los empleados de la organización. Con esto sienten que son parte de la solución y lo ejecutarán con efectivida.

 

Estos conceptos han sido aplicados con éxito en muchas organizaciones como por ejemplo en una embotelladora de Chiguagua, México. Ellos transformaron la cultura organizacional de la empresa a tal punto que cuando llegó el tequilazo, en vez de caer crecieron y se mantuvieron en la industria.

Esto sólo se pudo lograr porque desde la dirección de la compañía se creyó en que se podía cambiar la cultura organizacional. Ellos desarrollaron el trabajo en equipo, midieron y trabajaron con la percepción de las personas y desarrollaron procesos y sistemas robustos que lograron una efectividad sostenible .