La importancia del Lenguaje Corporal

Conclusiones Apresuradas:La importancia del Lenguaje Corporal en las Relaciones Interpersonales


Me parece que no resulta tan raro tener este tipo de reacciones que en inicio parecen viscerales: uno se encuentra en una fiesta, al otro lado de la habitación ve a una persona con la que jamás ha hablado y siente cierta repulsión o rechazo. Puede que hasta nos pudiéramos sentir culpables de admitir dicha incomodidad, a final de cuentas, ¿qué culpa tiene la persona con la que jamás hemos cruzado dos palabras de que lo estemos juzgando sin haberle dado la oportunidad de conversar con nosotros?


Una de mis explicaciones, cuando todavía no entendía la verdadera causa, era que entre esa persona y yo ‘no había química’, y puede que nos quedemos con esa explicación, ya sea que le llamemos ‘química’, ‘factor equis’ o ‘vibra’. No importa. Sin embargo, cuando comencé a trabajar en el departamento de Recursos Humanos de la empresa en donde laboro actualmente, me pareció que era de suma importancia hacerme consciente de las razones por las que en ocasiones me sentía así, pues podría estarles quitando una valiosa oportunidad a posibles candidatos, tan solo por mi prejuicio.

Finalmente entendí la importacia del lenguaje corporal tras leer libros acerca de este tema:

80% de lo que comunicamos, lo hacemos sin palabras, solo con nuestros gestos corporales y faciales, y lo que yo percibía como actitudes desagradables, realmente eran gestos que, en mi experiencia personal, resultaban negativos.

Hacerme consciente de eso me ayudó a ser menos dura al momento de juzgar a las personas, pues ya no lo percibía necesariamente como un rasgo de personalidad de los candidatos, sino que aprendí a ‘leer’ sus gestos dentro del contexto de alguien que se presenta a una entrevista de trabajo sintiendo ansiedad o nervios.


Lenguaje corporal

el lenguaje corporal y su importancia en una primer entrevista de trabajo

Algunos de los candidatos ignoran por completo el control de su lenguaje corporal cuando están siendo entrevistados, y eso resulta evidente para quienes estamos entrenados para detectar esos aspectos: se puede saber fácilmente cuando una persona no cree que esté a la altura del trabajo que está solicitando, pues es común que se sienten en la orilla de la silla (como esperando el momento en que la entrevista termine para levantarse rápidamente y salir casi corriendo de la oficina), que permanezcan jorobados o con los hombros caídos, y que mantengan las manos sobre su regazo o sus muslos, como protegiéndose o cubriéndose… hay quien incluso lleva un portafolios o una bolsa a la entrevista y la pone entre su cuerpo y el escritorio del entrevistador, a manera de barrera; pero también es peligroso que el candidato se esfuerce excesivamente por compensar su nerviosismo, pues se puede determinar cuando una persona posa para dar un imagen de confianza que tiende a verse fingida, cosas como sonreír demasiado, un uso incorrecto de las cejas (arquearlas demasiado puede comunicar una imagen de presunción), tener una postura corporal demasiado ‘abierta’ (como cruzar la pierna en forma de escuadra o recargar uno de los brazos en el respaldo de la silla para parecer relajado).

Es difícil encontrar un equilibrio adecuado, sobre todo considerando que cada persona tiene preferencias distintas y el tipo de personalidad que puede ser atractivo para un entrevistador puede ser indeseable para otro, pero algo que puede ser muy valioso es volvernos más conscientes de cómo nos comunicamos y cómo percibimos la comunicación corporal de los demás, para poder hacer los ajustes necesarios llegado el momento indicado.