¿Hay que ser obsesionado o consecuente para ser emprendedor?

¿Hay que ser obsesionado o consecuente para ser emprendedor?


Un emprendimiento es un proceso enriquecedor para tu vida y como profesional, que necesita de tiempo y dedicación, porque en los detalles se encuentran las claves de éxito. La finalidad de todo emprendimiento es llegar a los clientes con una oferta de valor y diferenciada, lo cual implica investigación y profundidad para encontrar las mejores soluciones para tu producto y servicio. De acuerdo con lo anterior, se puede deducir que para ser emprendedor hay que ser obsesionado sin ser extremista, pero también hay que ser consecuente con tus realidades y posibilidades.


Cual debe ser la obsesión del emprendedor:

El emprendedor debe obsesionarse por servir a los clientes a través de su emprendimiento. Esta vocación de servicio será la que le permitirá al emprendedor mantenerse en el foco de las necesidades de sus clientes y no orejeras de vista. La obsesión por el mejoramiento continuo se convertirá en su mejor aliado para que se mantenga vigente y competitivo. El emprendedor nunca debe dormirse en sus laureles y por el contrario debe encontrar maneras de renovarse y seguir avanzando. Estas dos obsesiones, por el servicio y el mejoramiento continuo, son sanas y positivas, porque le permiten al emprendedor mantener su negocio en el foco y objetivo, junto con la calidad y competitividad adecuada para enfrentarse a cualquiera.

Por qué debe ser consecuente el emprendedor:

obsesionado o consecuente para ser emprendedor

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El emprendedor debe ser consecuente con sus principios y filosofías de negocio, para mantener una unidad e integridad entre lo que predica y aplica. De lo contrario se deteriorará su imagen y perderá credibilidad ante el mercado, los clientes, socios y empleados. Todos los líderes de la empresa deben ser consecuentes con el plan de la empresa, para que los recursos y esfuerzos naveguen en la misma dirección y se alcancen los objetivos. La carta de navegación del negocio determina el lugar a donde desean llegar y las posibilidades de éxito, los cuales deben ser consecuentes con las fortalezas y capacidades. Se debe recordar que el eslabón más débil de la empresa, determinará e influirá en el desempeño global del negocio, por lo que hay que apoyarlo y reforzarlo. En resumen, el emprendedor debe ser consecuente con su esencia, sus capacidades y habilidades, con la esencia del negocio, su razón de ser y existir, su plan de empresa y carta de navegación, para que todos los recursos, sean muchos o pocos, se enfilen en una misma dirección, ganando fuerza e impacto.

El emprendedor obsesionado es capaz de superar los fracasos y lograr mejores resultados, a base de su empeño y dedicación. El emprendedor consecuente es práctico y sabe jugar sus cartas en el momento oportuno para conquistar el mercado y sus clientes. Una mezcla de obsesión y consecuencia, le añade al emprendedor el equilibrio para ser arriesgado sin perder su objetivo y posibilidades de éxito.


Pero el emprendedor debe cuidarse de no ser obsesionado por vencer a la competencia sin considerar el costo, porque solo afectara con esta aventura su negocio. Tampoco debe obsesionarse con la vanidad del éxito ni con obtener el lucro del negocio a cualquier precio, incluso perdiendo a sus clientes. El emprendedor debe recordar que el negocio es a futuro, y que para perdurar en el tiempo, necesita equilibrio, entre la obsesión y la cordura.

Busca como emprendedor que tus virtudes se conviertan en obsesión, que el servicio al cliente sea tu constante, y que nunca pares de seguir mejorando. Al mismo tiempo debes buscar como emprendedor ser consecuente con tu realidad para que logres la sintonía con el mercado y los clientes.

 

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