Fallas en Nuestro Lenguaje Corporal

Compensación de las fallas en nuestro lenguaje corporal


Mucho se ha dicho sobre tener consciencia de nuestros gestos y nuestro lenguaje corporal para intentar mejorar la percepción que la gente tiene de nosotros, especialmente en el campo profesional, pues avanzar laboralmente depende tanto de nuestras habilidades y capacidades, como de la forma en la que somos percibidos y en las que podemos relacionarnos con la gente con la que trabajamos.

Nuestro leguaje corporal

Nuestro leguaje corporal

Por eso es muy importante que nuestro lenguaje corporal impresione al personal de recursos humanos de las empresas desde el momento en que empieza el proceso de contratación, para incrementar nuestras posibilidades de conseguir mejores puestos.

Hay muchos aspectos que son fácilmente corregibles una vez que los detectamos: utilizar nuestras manos para expresarnos sin hacerlo de manera exagerada, cuidar el contacto visual, evitar cruzar manos y piernas… identificar y cambiar ese tipo de cosas es bastante sencillo, pero otras cosas resultan más complicadas porque no son precisamente ‘controlables’.

Hay personas que tienen ciertos tics de manera constante: hay gente que pestañea de manera muy notable, tan solo por mencionar un ejemplo. Lo más incómodo para las personas con tics es que pueden llegar a sentirse demasiado conscientes de sí mismas, pues quien está poco acostumbrado a este tipo de gestos pueden tender a mirarlos con mucha insistencia o incluso a hacer gestos involuntarios de imitación, lo cual solo puede hacer que el entrevistado se sienta más nervioso, incómodo o consciente de su tic.

Hay personas cuyos tics no se presentan constantemente, sino únicamente cuando se encuentran nerviosos, en cuyo caso una entrevista de trabajo puede ser la situación que pudiera detonar ese tipo de reacciones.

De cualquier manera, hay que tener en cuenta que, si bien no todos nuestros gestos o movimientos corporales pueden ser contenidos, controlados o corregidos para dar la impresión que se espera que demos durante una entrevista de trabajo, siempre hay maneras de ‘compensar’ esas pequeñas ‘fallas’ que la gente no sabe leer y que pueden provocar una situación difícil cuando solicitamos un empleo.

No podemos pretender que todo el mundo sienta la empatía que desearíamos recibir y que por lo tanto tengan consideraciones especiales hacia nuestras actitudes corporales (afortunadamente habrá quien sí lo entienda y que respete que ese tipo de reflejos involuntarios forman parte de nuestra personalidad, pero lamentablemente no todo el mundo lo percibirá de la misma forma y puede juzgarnos de manera incorrecta a causa de ellos), así que, ¿qué podemos hacer para sentirnos menos conscientes y más confiados si nos encontramos en una situación similar?

Impresionar a la otra persona con nuestra personalidad siempre puede ser una buena opción, de esa manera podemos hacer que se fije más en el contenido de nuestro discurso que en la forma en la que, involuntariamente, tenemos que presentarlo porque es parte de nosotros. O bien, si el nerviosismo se pone en nuestra contra, podemos intentar métodos de redireccionamiento visual, llevando a la entrevista de trabajo una especie de Currículo Vitae como presentación impresa que podamos entregar al entrevistador al principio de la reunión, y dirigir su mirada hacia la presentación (que por supuesto deberá incluir información relevante, como gráficas que ilustren nuestros puntos o imágenes que estén profundamente relacionadas con nuestros logros en empleos anteriores) para sentirnos menos observados y más tranquilos, y así darnos la oportunidad de que le pongan atención a nuestras habilidades y capacidades y que no nos juzguen de manera injusta.

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“Imagen por cortesía de  khunaspix/ freedigitalphotos.net”