¡Debemos ser selectivos!

¿Por qué debemos ser selectivos y no aceptar todas las ofertas de trabajo que recibimos?


Todos tenemos diferentes enfoques cuando se trata de aceptar un empleo. Ya sea que busquemos trabajo simple y llanamente porque necesitamos dinero, o bien porque a través de nuestro trabajo queremos lograr la superación personal u obtener un mejor status o reconocimiento, tenemos que tener claro qué es lo que queremos a mediano o largo plazo.

¿Cuál es tu objetivo profesional?

¿Cuál es tu objetivo profesional?

Debemos recordar que cuando aceptamos un trabajo, la descripción del mismo deberá ser añadido a nuestro currículum eventualmente y podría haber trabajos que puede ser contraproducente incluir en nuestro historial laboral.

Supongamos que hay un trabajo que no queremos añadir a nuestro CV y por lo tanto elegimos de manera consciente omitirlo: los reclutadores están entrenados para detectar esos “huecos” en los periodos de tiempo entre trabajo y trabajo, y si ven que hay muchos espacios en blanco, eso podría resultarles sospechosos y dudar de nuestra continuidad laboral o, precisamente, de nuestra honestidad al momento de reflejar esa información.

Sea como sea, los datos referentes a nuestros empleos nos marcarán a lo largo de toda nuestra carrera profesional, para bien o para mal, así que tenemos que tener cuidado con la manera en la que administramos tanto nuestros empleos, como el tiempo que pasamos en ellos.

“Cada vez que solicitaba un trabajo cuidaba de agregar en mi curriculum el trabajo voluntario que había realizado durante 8 veranos consecutivos, no porque el trabajo en sí fuera relevante para el tipo de empleo que buscaba, sino porque el haber realizado esa labor durante tantos años seguidos hablaba bien acerca de mi constancia y mi lealtad hacia ciertas causas”, comenta Darío, un ingeniero en electrónica que durante sus veranos participaba como consejero en campamentos para niños con interés en la ciencia.


“Sin embargo, ese interés por ser congruente puede llegar a ser desgastante en ocasiones. Estuve trabajando un tiempo en una compañía muy grande y de mucho renombre en la industria, en la que muchos de mis conocidos deseaban trabajar. Cuando comencé a trabajar ahí creí que todo sería maravilloso, pero ya dentro de la dinámica del día a día me sentí decepcionado porque el área en donde trabajaba estaba totalmente desorganizada y la mayor parte del tiempo yo no tenía idea de qué era lo que debía hacer para cumplir con mis tiempos y mis metas, y como consecuencia parecía que yo era quien estaba desorganizado de manera personal y que era por mi culpa que las cosas no sucedían como debían”, añade Darío sin hacer referencia al nombre de la empresa por respeto a la misma. “El asunto es que literalmente soporté trabajar ahí durante algunos meses con tal de poder agregar el trabajo a mi currículum, porque no me parecía adecuado decir que había trabajado ahí durante tres meses únicamente. La mayor parte de mi estancia en la empresa fue una verdadera pesadilla, todo porque tomé el trabajo sin preguntarme si era para mí o no, solo porque me pareció que el puesto impresionaría a muchas personas”.

Lo más importante a la hora de decidir aceptar una oferta de trabajo es que estemos convencidos de que nos puede convenir a futuro, ya sea por la experiencia que nos dejará o por el valor que le agregará a nuestro currículum. De esa manera estaremos más dispuestos a tomar una decisión eventualmente que pueda funcionar a nuestro favor.