Cv: La deshonestidad en la palabra escrita

 


Ya no se puede creer ni en el currículum vitae

– ¿…Y cuáles eran sus responsabilidades como supervisor comercial en la Empresa? (pregunta el entrevistador, con el curriculum en mano).

– Bueno, algunas de mis tareas como supervisor eran coordinar al equipo de vendedores, medir la producción, implementar nuevas estrategias de ventas y capacitar al personal. (responde el postulante, dubitativo, pero dispuesto a continuar).

– ¿Y cuáles fueron sus mayores logros como supervisor? – Aumentar el volumen de ventas. – ¿En qué porcentaje? – Ehhh… bueno… no sabría decirle con exactitud… esto se logró con la ayuda del gerente comercial, era él quien llevaba estos indicadores… (Incómodo, se prepara para decir lo que lo dejará fuera del proceso).

– No fui supervisor. Fui vendedor, pero cubría al supervisor cuando se ausentaba, o sea como que sí era…

El diálogo es reproducido por la psicóloga Laura Perelmuter, que manifiesta que la situación descripta se repite a menudo. “Las mentiras (más o menos “gruesas”) expresadas en el currículum suelen sentar las bases para una desagradable experiencia de entrevista laboral, en la cual obviamente el postulante es desestimado”, precisa la especialista en Recursos Humanos.

– ¿Cuáles son las razones que llevan a los candidatos a mentir en su currículum?

– Las situaciones de crisis en el mercado laboral y en la economía en general pueden propiciar y exacerbar este tipo de actitudes, aparece el fantasma del desempleo, nos invade la incertidumbre y necesitamos abrirnos camino “como sea” para poder acceder a esa posición que nos llevará nuevamente en un ambiente de seguridad y permanencia. Obviamente no existen argumentos validos para justificar una actitud deshonesta, aunque no es lo mismo exagerar el nivel alcanzado de algunos conocimientos (inglés , manejo de herramientas informáticas, etcétera) a mentir sobre un título académico nunca logrado o un trabajo jamás desempeñado.

– ¿Existen explicaciones generales para este tipo de conductas o tienen que ver con la situación particular de cada persona?

– En general se observa una alta ocurrencia en este error en los candidatos más jóvenes, como un recurso válido para iniciar su carrera laboral o para acceder a aquellos pedidos algo insensatos en los cuales se solicita “joven de 25 años, con título universitario y como mínimo tres años de experiencia en la posición”. Las personas más grandes (45 años o más) por lo general expresan saber más de lo que saben en manejo de utilitarios o de algunos programas específicos, cuando por diferentes razones no lograron adaptarse a las nuevas tecnologías. Presentan un currículum más extenso y estructurado. Sin embargo transmiten mayor seguridad en la transmisión de los contenidos. – ¿Existen mentiras más comunes? – Si, y están relacionadas sobre todo a la experiencia laboral, a la duración de los trabajos (se suelen “estirar” las fechas para que no se evidencie demasiada rotación laboral), a la edad, lo cual se observa sobre todo en mujeres mayores de 40 años, y al falseamiento en relación a datos académicos, cursos y capacitación recibida. La realidad es una, la falta de honestidad en la palabra escrita lleva al postulante una situación de exposición absoluta en el momento de la entrevista, enfrentándolo a la vergonzosa situación de ser “descubierto”. Por otra parte, en ciudades pequeñas como la nuestra, donde consultores y empresarios se conocen en su mayoría, este candidato puede convertirse en una persona no aceptada dentro del mercado laboral local.

– Frente al impacto de las redes sociales ¿cuánta vigencia tiene hoy el currículum, y cuánta seguirá teniendo en el corto plazo?

– El currículum sigue siendo una buena herramienta de presentación para la búsqueda de oportunidades laborales, aunque no debemos descuidar el control sobre la información para evitar la exposición innecesaria y la frustración por buscar en espacios inadecuados. Cada vez es mayor la cantidad de empresas y de consultoras que se sirven de internet para reclutar candidatos, lo ven como un recurso más útil y económico que otras modalidades en desuso (publicaciones en medios gráficos, reclutamiento en lugares específicos como universidades y otros ámbitos académicos, etcétera). A su vez, para el postulante, la búsqueda realizada a través de portales de empleo o redes sociales como Linkedin (con una orientación más profesional) y Facebook (con un perfil más generalista), le permiten acceder a más información en menos tiempo, a mayor cantidad de postulaciones por el creciente nivel de ofertas en internet, y a una dinámica diferente, más atractiva y ágil. Debemos ser cuidadosos con el nivel de exposición de nuestros datos. Por lo general estos sitios brindan espacios generosos para hablar de nosotros, por lo que hay que ser moderados, cautos y profesionales en nuestras presentaciones

vía La deshonestidad en la palabra escrita – La Gaceta.